LA RECETA DE BLANCA COTTA
Esta fórmula, que me piden todos los años es ideal para
los ansiosos. Usted la prepara bien entradita la noche, la estaciona en
el horno apagado... ¡y se va a dormir! Al día siguiente le mezcla la
fruta elegida, la deja leudar... ¡y al horno hasta que toda la casa
huela a Navidad!
Lo que lleva
Lo que lleva la esponja (para 2 panes respetables)
levadura fresca prensada 50
GRAMOS (UN PAQUETITO)
azúcar 1 CUCHARADITA
harina 1 CUCHARADA GORDA
agua tibia 1/3 DE TAZA.
Lo que lleva la masa
harina común CANTIDAD NECESARIA (APROXIMADAMENTE 1 KILO)
manteca blanda 75 GRAMOS
azúcar 200 GRAMOS
ralladura de 1 limón
agua de azahar UNAS GOTAS (CON CUIDADO)
coñac o whisky 1 COPITA
huevos 2
leche tibia 1/3 DE TAZA
fruta seca y abrillantada 400 GRAMOS (VARIEDADES A GUSTO)
huevo batido 1 (PARA PINTAR).
moldes de papel para pan dulce 2 DE 1 KILO.
como se hace
PASO 1 (5 MINUTOS)
Para hacer la esponja, disuelva en un bol la levadura con el agua tibia.
Mézclele la cucharadita de azúcar y una cucharada bien panzona de
harina. Bata bien con batidor de mano o con cuchara de madera, hasta que se formen globitos. Tape flojamente con un repasador limpio o una bolsita de nailon y espere a que la levadura fermente y espume.
PASO 2 (6 MINUTOS)
Ahora empezaremos a elaborar la masa. Ponga en un bol grande 3/4 kilo de
la harina indicada y haga un hueco en el centro. Coloque allí la
manteca blanda (recuerde retirarla un rato antes de la heladera), el
azúcar, la ralladura de limón (sólo la parte amarilla, sin resto de piel blanca), unas gotitas de agua de azahar, el coñac y los 2 huevos.
PASO 3 (8 MINUTOS)
Agregue ahora en el hueco la esponja de levadura que hemos preparado en el paso 1. Mezcle todo con la mano abierta (es
la mejor manera), mientras une todo con la leche tibia, que irá
agregando de a poco, más la harina extra necesaria. El objetivo es ligar
todos los ingredientes hasta formar un bollo tierno, que no se pegotee en las manos.
PASO 4 (15 MINUTOS)
Vuelque el bollo sobre la mesa enharinada y agréguele de a poco más
harina mientras amasa enérgicamente hasta obtener una masa tierna y
lisa. Colóquela en un bol suficientemente amplio, píntele la panza con
un poco de manteca derretida o aceite, tápela flojamente, métala en el
horno apagado... ¡y váyase a dormir! (tiempo no contado en el reloj).
PASO 5 (17 MINUTOS)
Al día siguiente, ni bien se levante... ¡corra a ver qué pasó con la
masa que encerró en el horno! ¿Vio cómo creció? Entonce, vuélquela sobre
la mesa enharinada y aplástela con todas sus fuerzas... ¡más...!
¡más...! y... ¡más...! para desgasificarla bien y evitar así que le
salga un pan dulce lleno de agujeritos. La idea es lograr una masa
compacta.
PASO 6 (18 MINUTOS)
Una vez bien desgasificada la masa, estírela sobre la mesa enharinada dándole forma rectangular y
un espesor de 2 centímetros aproximadamente. Pique sobre una tabla toda
la fruta seca y abrillantada que haya elegido y luego mézclela bien en
un bol. Extienda la mezcla de frutas sobre el rectángulo de masa,
distribuyéndola bien parejo.
PASO 7 (25 MINUTOS)
Ahora enrolle la masa a lo largo, encerrando las frutas, como si estuviera armando un pionono. Enrosque el arrollado en espiral
y luego amáselo con bronca para distribuir bien las frutas en el
interior del bollo. Entonces, sí: divida la masa en 2 porciones y déle a
cada una forma de pan dulce. O colóquelas dentro de los moldes de
papel.
PASO 8 (27 MINUTOS)
Tape flojamente los panes y olvídese de ellos en un lugar tibio, hasta que crezcan al doble.
Pero antes, tome un cuchillito filoso —no dentado— o una hojita de
afeitar (¡qué antigüedad...!) y hágales en la panza de cada pan dulce 3 tajitos superficiales formando un triángulo. O simplemente 2 tajos superficiales en cruz, para que se abran al leudar.
PASO 9 (90 MINUTOS)
Una vez leudados, pinte los panes con huevo batido y cocínelos en horno
precalentado en moderado. Coloque en el piso del horno un jarrito con
agua para que la corteza no se reseque (retire el jarrito 5 minutos antes de terminar la cocción). En cuanto los panes estén doraditos, retírelos, enfríelos sobre rejilla y... ¡escóndalos hasta Navidad!