Por ejemplo, dejar a un lado los bollos y recuperar el bocadillo es un aspecto que madres y padres deberían tener en cuenta a la hora de aportar una merienda equilibrada a sus hijos. Sin duda, parece cierto que los hábitos alimenticios de los españoles ha cambiado notablemente en los últimos años, y la merienda se ha visto seriamente perjudicada.
La esencia de llevar a cabo una merienda equilibrada está en el hecho de realizar cinco comidas al día, lo cual es necesario para llevar un orden alimenticio diario. No vale para nada comer hasta reventar y luego pasarse la tarde saciado, y no tomar nada hasta la cena. Esto es malo, fomenta la obesidad y no es nada equilibrado.
Así, la merienda es esencial. Tomar una pieza de fruta, un yogur o una barrita de cereales es ideal para llevar a cabo una merienda equilibrada. Asimismo, en la merienda se pueden incluir otros alimentos, como los frutos secos y se pueden acompañar de zumos.
Lo que sí hay que dejar muy claro, es que en la merienda hay que eliminar los bollos y todos esos productos rellenos de cremas y que fomentan la obesidad infantil. No: fuera los bollos de la merienda.

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