martes, 7 de diciembre de 2010

Comida rápida

El actual ritmo de vida ha propiciado un cambio en los hábitos y costumbres alimentarias de la población de los países desarrollados. El poco tiempo de que se dispone para cocinar e incluso para comer, con horarios tan apretados, la dificultad para llegar al puesto de trabajo, hace que prospere un tipo de comida conocida como comida rápida o fast food.

1. ¿Qué es la cómida rápida?
2. ¿Qué productos componen la cómida rápida?
    2.1. Bocadillo
    2.2. Tapas
    2.3. Hamburguesa
    2.4. Pizza
    2.5. Patatas fritas
    2.6. Bebida
3. ¿Alimentarse diariamente, deprisa y corriendo?
 
  1. ¿Qué es la cómida rápida?

Detractores. Los críticos de este tipo de alimentación han crecido en los últimos tiempos.

El término comida rápida o fast food no es un invento reciente ni originario de Estados Unidos. La comida rápida ha existido desde siempre, adaptada a las costumbres de los distintos países. Sin ir más lejos, en España, como ejemplos de comida rápida se pueden citar el clasico bocadillo y las populares tapas, y otro ejemplo cercano fuera de nuestras fronteras se puede encontrar en las famosas pizzas italianas.

El éxito del fast food radica en la rapidez, la diversidad de productos, la comodidad y su bajo precio, sin olvidar otros aspectos también importantes a la hora de elegir, como una buena palatabilidad, fácil consumo y saciedad inmediata. Lo que se come, sabe bien, es fácil de masticar, gusta y quita el hambre.

Por esta razón no es de extrañar que cada día sean más los adeptos, sobre todo entre los jóvenes, y que un buen número de cadenas de comida rápida proliferen en las grandes ciudades.

Sin embargo, son también muy numerosos los detractores de este tipo de alimentación que se señala como una de las causas más directas, unida a la falta de ejercicio, de las enfermedades cardiovasculares, el sobrepeso y la obesidad que afectan a países desarrollados, como por ejemplo la obesidad de la población norteamericana.

Así han surgido iniciativas como el denominado Slow Food , una organización nacida en Italia en 1989, que ya cuenta con más de 70.000 socios distribuidos por los cinco continentes y que utiliza como símbolo un caracol.

Slow Food cuestiona la comida industrial y rápida y promueve el placer de la mesa, el comer pausadamente, de forma distendida, conservando platos tradicionales, disfrutando de alimentos autóctonos y utilizando una amplia variedad de alimentos que garanticen una alimentación equilibrada y saludable. Pero, ¿esto acabará con el imperio conseguido por la comida rápida o fast food a corto o a largo plazo?
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  2. ¿Qué productos componen la cómida rápida?


El producto estrella, y quizá más representativo de este tipo de comida es la hamburguesa, pero son muchos y variados los tipos de platos que pueden ser incluidos dentro de la comida rápida, desde el bocadillo hasta la comida deshidratada, las sopas de sobre, los precocinados (lasañas, empanadillas, croquetas), los burritos mexicanos...

En España, son diversas las alternativas para poder degustar este tipo de comida, algunas de las cuales se citan a continuación.
2.1. Bocadillo
El bocadillo es el tipo de alimentación rápida más común en nuestro entorno y, de acuerdo a su composición nutricional, se puede enmarcar dentro de la dieta mediterránea.

Su composición nutricional es el resultado de la variedad de ingredientes utilizados en su preparación. Desde alimentos proteicos, como la carne y derivados (embutidos), pescado, queso, huevos, hasta alimentos vegetales que aportan gran cantidad de fibra, vitaminas y minerales como el pan que lo alberga, tomate en rodajas, cebolla, pepinillos... y si se prefiere, untarlo con tomate y añadirle un chorrito de aceite de oliva.

El bocadillo puede sustituir, de forma ocasional, a una comida principal si se completa con una ensalada y un postre, a ser posible, una fruta.

2.2. Tapas
Tapas o pinchos. Ciudades como Granada o Salamanca son populares por sus aperitivos.
La famosa "tapa" nació en Andalucía y fue en su origen algo con lo que se tapaba el vaso o la copa de vino para evitar que cayeran moscas. Pero la costumbre del "tapeo" va más allá, hasta formar parte de la cultura gastronómica de un país como el nuestro. Los establecimientos que ofrecen tapas y bebidas gozan de gran éxito y aceptación por parte de una clientela que le es fiel.

Generalmente, las tapas son sabrosas comidas de los más diversos ingredientes, ricas en grasas y proteínas y bajas en fibra alimentaria. Al ser preparadas con antelación, es muy importante cuidar la higiene para ofrecer un producto seguro, no contaminado por posibles infecciones alimentarias de origen bacteriano, especialmente en el caso de aquellas que llevan algún tipo de salsa.

2.3. Hamburguesa
Arraigado. Se trata de un alimento muy ligado a la cultura de los países desarrollados.
La hamburguesa se ha convertido en uno de los iconos más representativos de la gastronomía norteamericana y en uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo.

El pan redondo o cuadrado, tostado o sin tostar, natural o con ajonjolí; la carne picada, cocida, a la parrilla o a la plancha; y un sinfín de ingredientes (entre ellos, lechuga, mayonesa, mostaza, ketchup, pepinillos, aros de cebolla...) que varían según el gusto del consumidor, son las características que identifican a una hamburguesa.

Aunque en el presente es considerada una comida poco saludable, lo cierto es que desde 1904 se convirtió en parte fundamental de los menús norteamericanos y ahora es un alimento muy arraigado en la cultura de los países más desarrollados.

2.4. Pizza
Éxito. Las empresas de reparto de pizzas a domicilio fueron una revolución.
La pizza, procedente de Italia, se ha extendido a otros países donde goza de una gran aceptación, principalmente entre la población más joven. Al igual que el bocadillo, puede calificarse como un tipo de comida rápida que se puede incluir dentro de la dieta mediterránea.

Su valor nutricional depende de su composición. La base de la pizza por sí misma aporta hidratos de carbono y a esto hay que sumarle los nutrientes aportados por los distintos ingredientes que la compongan.

Jamón York, champiñones, anchoas, aceitunas, carne, pescado, piña y una gran variedad de vegetales son algunos de los ingredientes más empleados junto con el orégano, el aceite de oliva, el queso/mozzarella y el tomate en salsa.

2.5. Patatas fritas
Las patatas fritas son alimentos altamente calóricos, que constan simplemente de hidratos de carbono y grasas, éstas últimas aportadas por el aceite empleado para freír.
El porcentaje de grasas varía según la cantidad de aceite que absorban. Por ejemplo, una patata finamente cortada absorbe más grasa que otra cortada en láminas más gruesas.

A su alto valor calórico, hay que añadir que generalmente se acompañan de salsas diversas (mayonesa, mostaza, ketchup...) que puede elevar aún más su contenido calórico. Además suelen llevar sal adicionada, y este aporte de sodio es algo a tener en cuenta especialmente en personas hipertensas.

2.6. Bebida
Es importante no olvidar que a todos estos alimentos, y otros muchos que integran este tipo de comida y que no se mencionan aquí, suelen ir acompañados de una bebida.

La mejor es el agua o un zumo de frutas, para así incluir una ración de frutas, pero generalmente se opta por refrescos azucarados, ricos en gases, o bebidas alcohólicas, que no son especialmente aconsejables y de los que no conviene abusar.

  3. ¿Alimentarse diariamente, deprisa y corriendo?


En principio, se podría pensar que comida rápida y salud son incompatibles, pero lo cierto es que a la hora de comer hay pocas cosas prohibidas. Todo depende de saber elegir y hacerlo de la forma más saludable sin olvidar las pautas nutricionales marcadas por los expertos.

No se puede decir que la comida rápida se trate de algo estrictamente desaconsejable, aunque sí lo es cuando se convierte en un hábito diario. Se pueden consumir estos alimentos de vez en cuando, en el conjunto de una dieta variada y equilibrada.

El problema se presenta cuando se abusa del fast food, la alimentación se convierte en algo monótono, y su ingesta pasa a sustituir la de muchos alimentos básicos. Por ejemplo, tomar una hamburguesa acompañada de unas patatas fritas, una bebida refrescante y un helado, dejando a un lado una ensalada, verduras, frutas, lácteos... necesarios en toda dieta variada y equilibrada.

Esto podría ocasionar un desequilibrio nutricional y adoptar hábitos alimentarios que se pueden calificar de poco saludables. Para una correcta alimentación, es esencial que la dieta sea variada y equilibrada.

En este sentido conviene hacer hincapié en un hecho. Es importante tener en cuenta que las tapas se han convertido en muchos casos en hábito cotidiano dentro de la ingestión diaria. Si se come a base de tapas, sustituyendo así la comida principal del día, se puede provocar un déficit nutricional importante

Si su papel es el de un buen aperitivo acompañadas de una bebida antes de comer, puede resultar un suplemento calórico que lleve consigo un exceso calórico acompañado también de un déficit nutricional, al sustituir a otros tipos de alimentos menos calóricos y aconsejables. No obstante, no hay porqué renunciar a nada, basta con ser moderado.

Además, otro aspecto importante es que la ingesta de alimentos requiere una masticación correcta. Esto es, no es lo mismo "comer rápido" que "engullir". Es preciso emplear el tiempo necesario para una masticación correcta. Uno de los mayores inconvenientes de la comida rápida es la gran velocidad a la que se ingiere.

Dra. Dª. Ana Haro García
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos
Universidad de Granada

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